Debutan con Clifford Records la banda Monogay, combo simiesco procedente del planeta Monogaxx que amerizaron en Palomares (Almería) un buen día del año 2000. Lugar famoso donde se produjo el llamado Incidente de Palomares en el que accidentaron un avión cisterna y un bombardero estratégico de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos cargado con cinco bombas nucleares y el resultante e icónico baño de Fraga de la España franquista. Y este dato puede ser casualidad o no pero Monogaxx Planet, su álbum, libera radiacion en cada una de las ocho pistas que alimentan el núcleo de un reactor de fisión a punto de estallar en cada escucha. Producidos por Paco Loco en los estudios Odds Sur del Puerto de Santa María se convierte en la grabación en la que más ha disfrutado Paco los úlltimos años, destapando todo su arsenal de ilimitados y característicos recursos que han hecho de él uno de los más personales músicos y productores que tenemos por aquí. Monogay son a veces un cruce entre Sonic Youth y The Fall, otras están entre Big Black y Butthole Surfers, y cuando se ponen ruidosos a tope se acercan a Silver Apples y la Velvet Underground juntas. Y por supuesto, la huella de Los Sangrientos de Paco Loco es palpable.
“Módulo 7” abre el disco de forma insultantemente aplastante, garaje bruto de corte sueco acercándose al ruidismo típico de Sonic Youth. Le sigue “Kill YBF”, canción escogida como primer single cuyo videoclip ya está circulando por la red, que reincide en el garaje pero esta vez con una veta psicodélica que la hace más underground con el apoyo de los teclados. Un ligero recuerdo a Birthday Party te embriaga la mente. En “Bastard Son” unos The Fall más macarras irrumpen en la escena donde destaca a favor del tema como rompen su estructura con una nueva reorientación a base de caja de ritmos y ruido. Es “Monogaxx Planet”, el tema homónimo, una mezcla noise-pop y kraut-pop donde la utilización del vocoder nos puede llevar a los terrenos que pisan más a menudo grupos como Schwarz. Una estimulante manera de bajar el acelerador. “King Kongay” y “F&S” conforman una dupla de garaje de propulsión kraut-rock inflamado de noise. Aunque “F&S” es puro Sangrientos y la mano de Paco Loco es innegable. Seguimos con “Calgary” con un punto de noise básico con escalas muy apreciadas en los surcos de los discos de Sonic Youth donde un solo de guitarra de Alberto Bonn tan impresionante nos obligará a pincharla una y otra vez convirtiéndola en una de las favoritas desde el primer instante. Acabamos con “La riviera” nuevamente garaje-noise que hace las veces de acertado resumen de todo el contenido de texturas, melodias y capas de distorsión que emanan de Monogaxx Planet. Disco a tener en cuenta y en el que deberemos detenernos en su escucha una y otra vez. Poco más podemos aportar, pues de la banda y la identidad de sus componentes pocos datos se han filtrado hasta el momento. Sabemos que son simios y que están camuflados entre nosotros, como los visitantes. HÉCTOR MUÑOZ
Monogaxx Planet [Clifford, 2010]
Efe Eme - Rockola/Discos. 12 de noviembre de 2010
Excitante debut de estos simios almerienses. No por lo novedoso de sus canciones: la mayoría remiten a episodios ya escuchados. Pero al menos edifican una estética, una historia. Y saben sonar contundentes. Culpa, en gran parte, del ubicuo Paco Loco, a quien acudieron en el cohete cósmico que aparece en la portada y guiados por una veneración decidida a las grabaciones de Los Sangrientos. Desde su planeta, Monogaxx –suponemos que cercano en coordenadas al Clarise de B-52’s–, definen un calibre sónico que aúna diferentes postulados. Todos ruidosos, mutantes y desabridos. El single y videoclip “Kill YBF” les muestra en una vena psicodélica que contrasta con el abrasivo y guitarrero arranque del álbum (“Módulo 7″). El fantasma de Sonic Youth sobrevuela por las ocho piezas que componen su particular satélite voltaico. Kraut-pop inclemente, noise de manual. Ecos de Silver Apples, The Ex, Birthday Party o The Fall en su época más temeraria. Ah, y audacias con el theremin (“Bastard son”, “La Riviera”). Por recordar, hasta me traen a la mente al infame Neil Young que cantaba con vocoder. Nada nuevo bajo el sol. Uno se queda con las ganas de testearlos en castellano. Pero excitar, excitan, sí. EDUARDO TÉBAR.
Ruta 66 #274 septiembre 2010
La verdad es que nos encontramos ante cuatro simios que aporrean y descalabran sus instrumentos. No sé si realmente vendrán del planeta Monogaxx o si será un desvarío producido en sus enfermas mentes por la contaminación nuclear que sufren, aún hoy en día, en su tierra de Palomares. Claro que cuatro monos montados en un rudimentario cohete, tal como refleja la portada, tenían que caer en el Puerto de Santa María para que Paco Loco los enloqueciera aún más. No se lo piensan y, en “Modulo 7″, arrancan brutales y garajeros. Luego en el single y videoclip “Kill YBF” so tornan más psicodélicos ayudados por el órgano de Paco. Se atreven con cualquier cosa que haga ruidos y por eso la gozan con el theremin en “Bastard Son” y “La Riviera”. En el tema titular, “Monogaxx Planet”, a través del vocoder nos llevan al krautpop, mientras en “King Kongay” se emplean a fondo y con violencia en sus guitarras tocándolas a dentelladas como hacían The Fall en sus tiempos más peligrosos. La guitarra de Alberto Bonn vuelve a ser protagonista total en “Calgary” sonando de una manera brutal y genial a un tiempo. Es normal citar a Sonic Youth, Silver Apples, The Ex o Los Sangrientos. Además tienen sentido del humor con divertidas notas interiores sobre su creación y agradecimientos a los simios más famosos entre nosotros, empezando por el gurú de los laboratorios, Paco Loco, y siguiendo por Maguila Gorila, la mona Chita, Aurelio, Urko o el doctor Zaius. ¡Como Charlton Heston, nos maldicen a todos!. TXEMA MAÑERU
Zaragota Blog. 10 agosto 2010
Desde el sur, desde Clifford Records, que siguen construyendo con valentía un catálogo ecléctico y arriesgado de mucha calidad, nos llega la primera entrega de los psicosimios Monogay. Monogaxx Planet, producido por Paco Loco, es un sangriento legado de garage y saturación de unos monos que aterrizan por accidente en Palomares y revierten a su estado más primitivo: el humano rockero. El disco se abre con un riff monolítico propio del pleistoceno ansioso de la música independiente, “Módulo 7″ revienta a base de bajos rugososos y una voz iracunda, de esas que generan violencia intelectual. El archivo sonoro que acumulan estos simios remite a un Bowie psicótico después de una noche de juerga con The Residents en “Kill YBF”, como si frotaran las guitarras sobre una pizarra espacial al ritmo cansino de un theremin. Sin demasiadas concesiones y una voz que bucea entre la telaraña instrumental repiten, como máquinas de loops orgánicas, melodías desquiciadas en “Bastard Son”. Un ligero remanso entre guitarras de cadmio sirve como sintonía para el Apocalipsis de un planeta en “Monogaxx Planet”, juguetones y afónicos. Volvemos a los noventa más chulescos en “King Kongay”, como una banda de surf tocando en una playa contaminada de uranio. En “F&S” la evolución de estos miembros honorario del Charlon Heston Fan Club les lleva a articular sus primeras palabras en español, más Nu Niles que Triángulo de Amor Bizarro. “Calgary” es una densa caminata eléctrica, con un punto retro, chapoteando en las descargas ambientales del ruido más melódico. El cierre viene con “La Riviera”, un encontronazo con los patrones del pop para terminar en un festín de distorsión magnética muy gamberra. ¿Hay alguien ahí? ¿vendrán pronto a buscarme?
Aloha Criticón Web. julio 2010
Procedentes de Almería llegan los Monogay, un proyecto pop con influencias noise pop, psicodélicas y garage rock que contó en la grabación de este álbum con Paco Loco. En el disco suenan canciones como “Modulo 7″, “Bastar Son” o “La Riviera”.